Sunday, 7 February 2010

lullaby

En verdad no tiene sentido alguno soñar con gente pelirroja y hablarles como si nada. En verdad casi ningún sueño tiene sentido en realidad, pero a lo que voy es que básicamente en la vida diaria odio entablar conversaciones con gente random, cosa que sí hago en la vida en sueños. Ya bueno, no lo odio para ser honesto, me da envidia solamente que el Fabián de los sueños sea capaz de eso y se ponga a conversar con gente pelirroja en la calle, aunque se pone nervioso y pregunta las mismas tonteras que yo, por eso esa pequeña actitud no me da envidia porque el Fabián de los no-sueños hace eso también, pero no de la misma forma.
De todos modos sigue no teniendo sentido soñar con gente pelirroja, sobretodo porque, según google, significa que "su pareja le será infiel". A lo mejor es una señal de algo pero nosémeocurrequé. Mejor sigo en mi dinámica amébica de vacaciones, dinámica que por cierto vale un poco más que una callampa.

PD: También en los sueños hago cálculos numéricos de forma errónea a cagar. Eso sí me repugna un poco.



Thursday, 14 January 2010

declaration of dependence

Con el turbante secándome el pelo, me doy cuenta que en diez años:

- Sigo sin creer en el viejo Pascuero.
- Me he vuelto más feo, un ser con más pelo y más o menos gordo.
- Me gané unas lindas ojeras.
- Se me secaron unas flores que tenía guardadas, y se me perdieron otros papeles importantes.
- Aún sigo escuchando música asiática, aunque mi espectro musical se dispersó un poco, por fortuna.
- Todavía tengo el sueño frustrado de haber cantado en Rojo alguna vez. Canto mal de todas formas, pero güerevah.
- He llorado mucho y a conciencia.
- Me puse más vulgar para hablar.
- Me he enamorado un par de veces y me he desenamorado otro par de veces.
- Me cuesta un montón decir "te quiero". Por otro lado, me cuesta muchísimo menos sentirlo y escribirlo.
- Aprendí a disimular más mis estados de ánimo.
- He caminado muchísimo.
- He hablado con mucha gente.
- Sigo sufriendo por las mismas cosas de siempre.
- Sigo con la idea de querer llamarme Javier.
- Todavía me guardo un poco de cariño.

Todavía no se me seca el pelo, así que a ese pequeño hecho le adjudico toda la responsabilidad frente a este ataque (un tanto patético) de honestidad.

Sunday, 3 January 2010

this charming kid


Hoy se me apareció el escorpión mientras dormía. Ese que tomó diversos aspectos durante algún tiempo ahora volvió como escorpión, y claro, no perdió el tiempo y trató de matarme con su veneno, con ese que corroe y deja secuelas feas. Pero hoy todos aprendimos que no tiene mucho efecto sobre la carne putrefacta, sobre esa que está descompuesta hace ya algún tiempo, sobre al que ya mató. Aunque claro, el escorpión tonto no es, sabe que puede atacar al otro, al vivo, al falso, al impostor. Sabe que tiene el veneno y que puede hacer daño de nuevo. Pero lo que no sabe, lo que se convierte en secreto para él, es que el vivo con el muerto nos intercabiamos, como cuando alguien tiene una lámina de álbum repetida. No sabe ese pequeño truco, por lo que sencillamente existe inmunidad contra esa criatura (tan) hija de puta.
No sabe tampoco que justo empezaron a moverse los engranajes que se tenían que mover para que todo anduviese bien en la vida. No sabe nada del amor ese escorpión.
Tampoco se sabe la canción tan The Smiths, tan This Charming Man que hace recordar ese episodio tan particular tan rojo carmesí que a pesar del tiempo y la rehabilitación completa, igual hace que las piezas dentales se muestren y ataquen.
Bueno y obviamente no sabe que el impostor, el vivo, puede no ser tan vivo como parece, ni que yo, el muerto, el putrefacto, no estoy tan fenecido como parezco.
Definitivamente no sabe nada el escorpión, nada nada, y por eso va a reprobar.